Luz Carmen Rodríguez, más conocida como Lucy, es sindicalista y militante de Alternativa Nacionalista Canaria (ANC), ahora en coalición con Unidad del Pueblo (UP) y el Congreso Nacional Canario (CNC), bajo la denominación Ahora Canarias. El 28 de abril se presenta como candidata al Senado para esta coalición. Su vida políticamente activa ha ido siempre de la mano de un compromiso feminista, vinculado directamente a la lucha social de izquierdas. Lucy ha compartido con nosotros parte de su experiencia y su visión sobre la situación del movimiento feminista en la actualidad.

¿En qué momento te diste cuenta de que eres feminista? ¿Hubo alguna experiencia que te marcara?

LUCY RODRÍGUEZ (@LucyGangu): En estos días me han pasado unas fotografías de las acciones que hicimos en Canarias, a raíz de un macroproceso judicial que hubo contra unas 20 y pico mujeres de Bilbao por haber abortado, ustedes son tan jóvenes que no sé si lo recordarán. Entonces, una serie de mujeres en todo el estado nos organizamos para hacer actividades, y en el año 79-80 estuvimos luchando por estas mujeres. Y estos días algunos periodistas me pasaron las fotos precisamente para que yo identificara las mujeres que estaban conmigo, por ejemplo, en un encierro en la Audiencia Provincial de Las Palmas. En realidad, mi proceso, feminista y político, es bastante paralelo. Cuando yo aún asistía al instituto, una mujer que todavía vive, afortunadamente, militante del Partido Comunista, Isabel Suárez, daba clases en el que yo estudiaba, y entre las actividades, que hacían en los institutos, disimulando un poco, la gente de izquierda creó un seminario sobre la mujer en Canarias, con lo que intentaba ir introduciendo el tema del feminismo, me apunte al mismo y hasta el momento. Prácticamente desde que empecé a militar políticamente también empecé a militar en organizaciones feministas. De hecho, estuve en la primera Coordinadora Feminista que hubo en Canarias, porque ya militaba en el 76-77.

“Desde que empecé a militar políticamente también empecé a militar en organizaciones feministas. De hecho, estuve en la primera Coordinadora Feminista que hubo en Canarias.”

 

¿Sobre qué 3 ejes versarías un manifiesto feminista?

Esta pregunta es muy interesante porque precisamente yo hice una crítica, siendo parte activa del movimiento feminista, a algunos enfoques de este. Primero, sobre la evolución y la asunción de que el trabajo doméstico es trabajo social, es decir, sobre la eliminación de la división social del trabajo. Este eje para mi es fundamental, principal, los otros ejes son derivados del mismo. Segundo, sobre el combate a las políticas neoliberales, que, por un lado, nos alejan de la posibilidad de eliminar la división social del trabajo, porque la privatización de recursos sociales en el desarrollo de estas políticas devuelve a las mujeres al trabajo de los cuidados, y, por otro lado, también porque hay una  parte del movimiento feminista que es neoliberal, que no se cuestiona cuáles son las bases reales de la opresión, y que ha sido incorporado a las políticas institucionales como si no pasara absolutamente nada.  Por último, el manifiesto debería versar sobre la construcción conjunta entre hombres y mujeres feministas – porque yo entiendo que los hombres también puedan ser feministas, aunque objetivamente hoy son los beneficiarios de nuestra opresión- de un modelo de sociedad que nos permita avanzar hacia la superación de la propiedad privada, que en definitiva es la base de la opresión de las mujeres. Es de donde, realmente, surge la misma, y lo podemos documentar: en el momento en que existe un excedente, una producción que transmitir al hijo. Hay que controlar la reproducción porque hay una propiedad privada que pasar al mismo, y controlar la reproducción significa controlar a la mujer. Este eje para mí también es clave para un movimiento feminista.

“Primero, sobre la evolución y la asunción de que el trabajo doméstico es trabajo social, es decir, sobre la eliminación de la división social del trabajo.”

“Es de donde surge realmente la opresión de la mujer, o cuando podemos documentarla: en el momento en que existe un excedente, una producción que transmitir al hijo.”

“Hay que controlar la reproducción porque hay una propiedad privada que pasar al hijo, y controlar la reproducción significa controlar a la mujer.” 

 

¿De la mano de quién construirías la República feminista? ¿Qué movimientos feministas te son referentes?

Para mí, la mezcla en la que me sentiría más cómoda para construir otro mundo consistiría en una síntesis entre el movimiento feminista socialista, el movimiento feminista de carácter más ecológico y el movimiento feminista por la Paz. Estas tres ramas serían la síntesis perfecta.

“Una síntesis entre el movimiento feminista socialista, el movimiento feminista de carácter más ecológico, y el movimiento feminista por la paz. Estas tres ramas serían la síntesis perfecta.”

 

Describís vuestra formación como feminista, ¿qué implicaciones tiene esto, tanto a nivel interno como externo?

Ahora Canarias, y la Alternativa Nacionalista Canaria (ANC), la organización donde yo milito, se definen efectivamente como organizaciones feministas. En el caso de ANC tiene dentro de su organización, una estructura propia de las mujeres, para facilitar la dinámica de organización y de lucha feminista. Nosotros nos estructuramos por comités locales, y luego hay elementos transversales como son el sector juvenil y el sector feminista. Esta estructura la conocemos como Mujeres en lucha ANC y desde ahí tomamos las decisiones que nos afectan a las mujeres, decidimos como queremos enfocarlas y las trasladamos al conjunto de la organización. Nosotros somos una organización feminista, pero ser una organización feminista de definición no significa que hayamos conseguido que el conjunto de las personas de la organización sea feminista. Esta es la batalla que Mujeres en lucha estamos dando dentro de la ANC.

“Nosotros somos una organización feminista, pero ser una organización feminista de definición no significa que hayamos conseguido que el conjunto de las personas de la organización sea feminista. Esta es la batalla que Mujeres en lucha estamos dando dentro de la ANC.”

 

¿Dónde están los límites de la actuación de genero en las coaliciones? Cuotas de paridad, listas cremallera, actuaciones sobre potenciales abusos, etc.

Ayer creo que se publicó un caso, en mi opinión, ejemplar de la rápida reacción que debe prevalecer en este tipo de organizaciones. El primer candidato vasco de Ahora República ha presentado su dimisión porque reconoce que ha tenido una situación de acoso a su excompañera a través de mensajitos, de llamadas telefónicas, etc. Y la rápida reacción ha sido decir aquí no es posible, y ya está hoy publicado que efectivamente ha salido y que se prepara a un nuevo candidato o candidata. Es un ejemplo de cuales deben ser las actitudes. Por otro lado, pienso que las mujeres nos hemos ganado el 50 % de todo, incluidos los puestos de responsabilidad política, económica y social.

 

¿Qué papel deben tener las mujeres en la construcción de una potencial República? ¿Qué grado de protagonismo deben tener?

Las mujeres tenemos que jugar el papel protagónico que nos corresponde como personas que estamos construyendo un mundo distinto. ¿Qué sucede? Mira, es una situación bien complicado en las organizaciones políticas y sindicales, y un poquito menos en el movimiento social porque la mayor parte de las organizaciones y movimientos sociales están ahora mismo liderados por mujeres, al menos en Canarias. Con el tema de las políticas de género, de las subvenciones para que en tu organización hagas el cursito de género, para que pongas una cosa u otra, y por ahí va también el tema del feminismo neoliberal, todo el mundo ha maquillado perfectamente el lenguaje. Pero luego, hagamos un análisis de la dirección en los partidos políticos y las organizaciones sindicales, porque no basta con que sean paritarios, deben ser, además, justos y equitativos.

“Las mujeres tenemos que jugar el papel protagónico que nos corresponde como mujeres que estamos construyendo un mundo distinto.”

A mi si una organización sindical me dice que tienen el mismo número de hombres y de mujeres en la dirección, pero después resulta que las mujeres se encargan de la Secretaría de Asuntos Sociales, la Secretaría de Igualdad, o la secretaría de cualquier cosita, pero la Secretaría General, la de Acción Sindical y la de Relaciones Internacionales siguen en manos de hombres, aquí no ha cambiado nada. Están poniendo mujeres para decir que cumplen con la Ley de Igualdad. Entonces ¿qué hay que hacer? Hay que pasar de maquillar el lenguaje a la consciencia y la acción real, y para eso, para que las mujeres obtengamos este nivel de protagonismo, y por tanto, también, de protagonismo para la construcción de países nuevos, de repúblicas nuevas, de mundos nuevos, los hombres tienen que dejar sus sillones. Una parte de los sillones que ahora ocupan los hombres tienen que dejarlos para que sean ocupados por mujeres, cuanto menos en igualdad de condiciones. Mira, yo soy sindicalista, he sido responsable en mi organización muchos años de Relaciones Internacionales, y he participado en las asambleas y congresos de la Federación Sindical Mundial. Y en estos congresos la liberación de la mujer siempre esta en primer orden y sus organizaciones se definen todas a favor de la liberación de la misma, pero cuando llegas te das cuenta de que las mujeres somos el 10%, y que muchas de ellas son acompañantes de su Secretario General o de los responsables de Relaciones Internacionales. Y yo siempre les cuento esta película: que se vayan a sus casas, que se vayan a sus países, a sus sindicatos, y que vengan aquí las mujeres que militan en sus organizaciones, que con seguridad tienen iguales o mayores capacidades, pero la tradición es que los hombres ocupen los sillones y no los dejen… porque criticamos mucho de los grupos parlamentarios de derechas, pero en la izquierda también hay mucho de eso, el machismo es transversal. Entonces, si ese techo de cristal del que hablamos en el mundo laboral, y del que tenemos que hablar también en el mundo político, en el mundo sindical no se rompe, podemos hacer las listas cremalleras que queramos, podemos hacer todas las paridades que nos de la gana, e inventar las fórmulas que queramos, pero las mujeres seguimos estando por debajo, no es más que una cuestión de poder.

“A mi si una organización sindical me dice que tienen el mismo número de hombres y de mujeres en la dirección, pero después resulta que las mujeres se encargan de la Secretaría de Asuntos Sociales, la Secretaría de Igualdad, o la secretaría de cualquier cosita, pero la Secretaría General, la de Acción Sindical y la de Relaciones Internacionales siguen en manos de hombres, aquí no ha cambiado nada.”

“Hay que pasar de maquillar el lenguaje a que sea real, y para eso, para que las mujeres obtengamos este nivel de protagonismo, y por tanto también de protagonismo para la construcción de países nuevos, de repúblicas nuevas, de mundos nuevos, los hombres tienen que dejar sus sillones.”

“Criticamos mucho de los grupos parlamentarios de derechas, pero en la izquierda también hay mucho de eso, el machismo es transversal.”

 

Cree que la ola feminista creciente, en vista de la celebración de los dos pasados 8-M, ¿es una oportunidad o un riesgo para el feminismo?

Yo creo que las dos cosas. En cualquier proceso de carácter político, pues el feminismo no es más que un movimiento político, transversal en muchas cosas, siempre las oportunidades son también riesgos. Para mí tiene el valor de haber colocado en primer plano el trabajo invisible. En los últimos años el movimiento feminista ya no ha sido exclusivamente el derecho al aborto, el derecho a decidir sobre el propio cuerpo – que es muy importante, si defiendo el derecho a decidir sobre cualquier cosa, imagínate sobre mi misma-, sino que el movimiento feminista ha sido capaz de señalar el origen en la división del trabajo y el proceso por el cual a las mujeres se nos ha relegado a que hagamos el trabajo invisible, que debería ser social y colectivo. Y las movilizaciones de los últimos años han tenido la gran virtud de poner eso en primer plano, que es un debate muy interesante para resolver.

“El movimiento feminista ha sido capaz de señalar el origen en la división del trabajo y el proceso por el cual a las mujeres se nos ha relegado a que hagamos el trabajo invisible, que debería ser social y colectivo.”

Pero claro, se pretende tanto la transversalidad en ocasiones, que uno tiene que preguntarse como ha ido cambiando el mundo y como han ido creciendo determinadas precariedades. Porque, por ejemplo, cuando llega la huelga del 8 de marzo y se dice que es el Día Internacional de las Mujeres, hay que considerar que no todas las mujeres estamos en las mismas condiciones, porque estamos atravesadas por diferentes realidades étnicas, por distintos intereses de clase, y evidentemente esta huelga recoge las condiciones de vida de un sector de las mujeres, pero existen sectores que no realizan ese trabajo invisible. ¿Quien si lo realiza? Las mujeres trabajadoras, las más pobres. La señora inmigrante que llega a Canarias, que es licenciada en pedagogía, y que la contratas para que se quede en tu casa, con tus hijos, porque tienes los recursos económicos, y que por 600€ la tienes como interna haciendo los trabajos de casa y también dando clases a los niños, precisamente porque ha estudiado pedagogía. Y estas cosas hay que incorporarlas. Las diferencias étnicas, el ser migrante o no, el ser blanca o ser negra, también son cosas importantes que hay que incorporar en el movimiento. Ese para mi es un punto débil.

“Las diferencias étnicas, el ser migrante o no, el ser blanca o ser negra, también son cosas importantes que hay que incorporar en el movimiento. Ese para mi es un punto débil.”